MOROCCO-TOUBKAL
Subir el Toubkal en invierno era una de esas experiencias que me imponían respeto desde el principio. El frío, la nieve y la dureza de la montaña hacían que todo pareciera un auténtico reto, pero terminó siendo una de las aventuras más intensas y gratificantes que he vivido. Mucho más de lo que esperaba, conseguí superar la subida con muy buenas sensaciones y completar el ascenso y descenso en un tiempo que ni yo mismo imaginaba.
Mientras ascendíamos al refugio donde pasaríamos la noche, íbamos dejando atrás pequeños pueblos, caminos de piedra y paisajes cada vez más impresionantes. Poco a poco, la montaña nos recordaba dónde estábamos y lo que todavía quedaba por delante.